Venezuela, 18 de Enero de 2017

Nada se destruye... todo se transforma

Una de las grandes verdades en la industria del disco es que en los últimos años la venta de unidades ha bajado en promedio mundial casi un 60%.

¿Esto significa acaso que la música está muriendo y que el humano tendrá que inventar algún otro medio de entretenimiento al cual poderle sacar beneficios económicos?

La música nos ha acompañado desde que se tiene memoria, o tal vez antes, y es poco probable que esa condición de rítmica y melodía se pierda de un día para otro sólo porque "los discos compactos no se venden como antes".

Obviamente el problema es otro... Los que vimos nacer el disco compacto pensamos que era lo más grande que la ciencia podía haber hecho por la música. Ese concepto de poder convertir los sonidos en expresiones matemáticas de "ceros" y "unos" y luego grabarlos en un pequeño disco plástico, manteniendo casi todas sus características y luego reproducirlos a su forma análoga nuevamente, le dió, inicialmente, un vuelo impresionante a la industria.

En los años ochenta salimos corriendo a comprar nuevamente todos nuestros discos favoritos, amén de que mejoramos nuestra propensión a adquirir los nuevos, basados en esa infinita calidad que ahora nos proporcionaba la tecnología.

Por un tiempo la industria floreció y su crecimiento se medía en cifras de hasta dos dígitos anuales, pero un buen día esa misma tecnología se "democratizó" permitiendo que cualquier mortal pudiese, en la tranquilidad de su hogar, utilizarla como el más experto de los científicos. La frase "Quemar un CD" cobró la verdadera relevancia.

Hoy en día para cualquier mortal es algo natural duplicar un CD, tan natural como manejar un carro o un teléfono celular, con cámara incluída.

A la postre, este "simple" proceso acabó con todos los cálculos de quienes soñaban con una industria saludable y "eterna".

Pero si hacemos honor a la expresión que inicia nuestro comentario, entonces... ¡El negocio debe estar en otra parte! No puede haberse destruido, no tan fácil ni tan rápido.

La verdad es que no ha desaparecido, ni se ha destruido... ¡se ha transformado!. Y eso habla de una de las condiciones primarias del humano: su capacidad de evolucionar.

Si bien hoy ya nadie comenta cuántos discos ha vendido fulanito o perencejo, para referirse a la relevancia de un artista u otro, sí es importante saber cuánto gana un artista al presentarse en un espectáculo en vivo y cuántos shows es capaz de hacer en un mes de gira.

Todavía es importante cuánto devenga el compositor de un tema exitoso por concepto de los "derechos de autor" y de "ejecución publica".

¿Y se acuerdan de ese teléfono celular con camarita incluida que mencionamos unas líneas atrás? Se ha convertido en una verdadera mina para la industria de la música, añadiendo un nuevo término a un negocio que pensábamos ya había descubierto todo... "Los RingTones".

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